Por Rogelio Chávez

Agua que cruza por ciénegas, oscura de noche, clara en mis ojos,

desaparecida un día, en boca del diablo contenida,

suponiendo un destino peor,

ue se rompan las barreras,

llueva a cantaros,

esperanza riendo otro día.

 

Mañana tendremos los hombres que partir,

el agua, elemento vivo, jamás,

oh, crisis de sed,

por lo que el ser humano llora,

pernoctando bajo un océano de luces,

sentimientos golpeando una y otra vez,

auspiciados por leyes económicas,

la razón y el por qué,

testimonio en delirio,

almas pobres que no conocen su destino.

Manteniendo oculto el cristal,

vista cerrada de este pueblo sufrido,

cabezas saliendo del polvo,

arena que se antoja abandonada,

manos sucias,

alma sin lavar,

ricos, poderosos,

de ellos escurre este lamento,

matando porque sí,

¿Dónde quedó el agua y su vida?

¿Dónde estamos nosotros ahora?

 

Agua, hija sónica de la creación,

corriendo a través de las venas de la tierra,

misericordia de la vida,

¿Por qué dejas que otros te posean?

Eres de todos,

resultando pertenecer a ninguno.

 

Cuenta regresiva para la purga, para la venganza,

tomando acción en el fondo de un ombligo vacío,

monstruos de roca que se desmoronan bajo la luz de la luna,

humanidad que se torna adicta,

egoísta en todo deseo,

impulso derrochador,

perdidos en el estanque del desamparo.

sea llevadera la muerte,

la nuestra, bajo el influjo del mar,

calmo o salvaje,

libre, jamás domado,

libre para todos los inocentes aún con vida,

vivas todas las flores en este país,

sean para siempre.