Por David Coralite

La llamada guerra del agua, desarrollada entre los meses de enero y abril del 2000 en Cochabamba Bolivia, fue un claro indicador de que las sociedades pueden organizarse más allá del partidismo político, más allá de las clases sociales, mucho más allá de intereses individuales: se luchaba contra la privatización del agua,[1] ¡mercantilizar la vida misma!

Alejándonos un poco de los datos técnicos, aunque no por ello poco importantes[2] tenemos el factor humano; ¿somos, acaso, solo seres de consumo? Si bien nuestra economía es predominantemente capitalista y privatizadora debemos concretar acuerdos que resulten beneficiosos para todas las partes. Tomando como parte importante y con derechos plenos a la naturaleza.

Si la privatización fue causa primordial para esta primera guerra, seguro que el país correrá con una segunda por las mismas causas, aunque diferentes caminos.  Se logró enfatizar que la legislación impositiva no es el camino para monopolizar las redes de distribución del agua, pero el camino se va dando por si solo desafortunadamente. La escasez crea el perfecto mercado, ¿entonces, nos quedamos sin agua? definitivamente no, el agua siempre encuentra su camino hacia donde pertenece, seremos nosotros los más afectados en ese complicado camino; el mundo sufre de escasez de agua apto para el consumo donde la población es más pobre, y no es coincidencia, se necesitan recursos para tratar o recolectar adecuadamente el agua, o porque los medios de distribución y sus entes fiscalizadores son deficientes o peor: inexistentes. Entonces queda la organización comunitaria y la administración pública o esas fuerzas con muchísimo poder capital monopolizaran la repartición de una agua salubre y apta para la vida. (Ejemplo claro seria Coca cola o Nestlé, que a la fecha gran parte de sus ganancias vienen de la venta de agua embotellada, embotellamiento de costos ecológicos  muy exorbitantes.)

Un ejemplo de cómo la mala administración y el uso irracional del liquido elemental lleva a desastres naturales en proporciones incalculables (flora fauna, actividad pesquera, etc.) tales como el que se ocurrió el mes de diciembre de 2015, el segundo lago más grande de Bolivia desaparece, hablamos del Lago Poopó ubicado en el departamento de Oruro.[3] Son Muchos los factores naturales pero mucho más los medios para prevenir tal desaparición; si se dispusiera correctamente de los recursos y estos fueran usados de manera eficiente en pro de la vida del lago y su biodiversidad; hasta se teme que el lago Urú Urú corra con la misma suerte. (Ambos declarados Sitios Ramsar[4])  Tanto el lago Poopó y Urú Urú son víctimas de la contaminación minera, actividad económica que es el sustento de las poblaciones orureñas desde tiempos de la colonia.

Las ciudades (como en muchos países latinos) no son ajenas a esta mala administración del agua con sus deficientes sistemas que desperdician tanto como reparten; mientras unas capitales (de los departamentos de Bolivia) a la fecha apenas van recuperándose de lo que fue una dura sequía, otras se recuperan de las inundaciones. Claro que es el factor medio ambiental (fenómeno del niño) el responsable de estas contradicciones pero también sabemos que mucho se puede hacer para prevenir cuanto mal devenga de esta virtual falta de agua.

Segunda guerra del agua – poner lo siguiente en pie: Fuente: https://sites.google.com/site/guerradelaguabolivia/

El intento de privatización del agua de entonces (2000) se contrasta con la declaración de la ONU del 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento (¡recién en pleno Siglo XXI!) y nos invita a replantearnos nuestras políticas no sólo las  administrativas y fiscalizadoras (el gobierno, las empresas encargadas del agua, etc. generalmente a los que se les atribuye la culpa) sino también desde el punto de vista del consumidor como un factor activo, desde un aprovechamiento responsable hasta uso de técnicas lacustres en conjunción con las nuevas tecnologías. Pero tales proyectos están duramente ajustados al juicio del interés comercial más que velar por la vida, porque a estas alturas de la civilización bien sabido tenemos que seremos nosotros y especialmente nuestros hijos quienes sufran, ya sea por falta de agua o porque toda está contaminada, de cualquier forma el panorama apunta a muchas otras guerras del agua en otras ciudades del globo.

¿Cuántos lagos más tenemos que secar para que nos demos cuenta que este recurso es sumamente vital?[5] Las administraciones eficientes tienen que derrumbar muros sociales de todo tipo, trascender límites nacionales, velar por un interés común más allá de los beneficios económicos individualistas. Esta nueva guerra no concederá beligerancia a ningún ser que dependa del agua y en especial al ser humano.

 

[1] “La guerra interminable: 15 años de lucha por el agua en Bolivia”

http://elpais.com/elpais/2015/07/13/planeta_futuro/1436796771_984802.html

[2] “Bases de datos y estadísticas sobre agua, saneamiento y salud” Donde se puede leer datos más precisos sobre la gestión de desarrollo sostenible por parte de la OMS.

http://www.who.int/water_sanitation_health/database/es/

 

[3] Daño irreparable para la biodiversidad. Articulo de BBC MUNDO que explica con mas puntualidad hechos: “¿Cómo se secó el Poopó, el segundo lago más grande de Bolivia?”

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151223_ciencia_bolivia_lago_poopo_desaparicion_sequia_wbm

[4] La visión para la Lista de Ramsar es “crear y mantener una red internacional de humedales que revistan importancia para la conservación de la diversidad biológica mundial y para el sustento de la vida humana a través del mantenimiento de los componentes, procesos y beneficios/servicios de sus ecosistemas”. Bolivia es el país con más superficie declarada Sitio Ramsar del mundo.

http://www.ramsar.org/es/sitios-paises/los-sitios-ramsar

[5] Nótese que el consumo humano irresponsable tiene gran parte de culpa, en lugar de enfrentar las consecuencias del calentamiento global contribuimos a empeorarlas.

“8 ríos y lagos que se están secando por el calentamiento global”

8 ríos y lagos que se están secando por el calentamiento global