Por Sofía González

El agua es un medio indispensable para la vida y el acaparamiento de la misma a causa de individuos poderosos que asumen el control de los recursos y cuencas de agua para su propio beneficio, se ha vuelto cada vez más recurrente y dañino.

El ser humano siempre ha buscado progresar utilizando a su antojo cualquier cosa que esté a su alcance. Ha hecho de la naturaleza su esclava; explota a los animales, destruye ecosistemas, se ha apoderado de los recursos naturales. En los últimos años en México ha habido un poder adquirido sobre el agua, privando así a poblaciones marginadas de este recurso.

Un ejemplo claro es la captación del líquido que realizó la Conagua en el Valle de México en 2010 y que provocó grandes consecuencias en productores michoacanos.

Fuente: https://colonialismoagua.wordpress.com

Muchas empresas mineras como menciona Érika Ramírez en la revista contralínea han ido contaminando y explotando el agua que llega a fuentes locales y que podría causar enfermedades como cáncer y enfermedades hepáticas. El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) indica que “el suelo de las regiones mineras no sólo recibe los desechos sólidos y líquidos derivados del uso humano; también aguas ácidas que contienen metales pesados de mineralizaciones sulfuradas aflorantes. También se trata de contaminación por la minería a cielo abierto y por el alto consumo de agua que demanda la explotación de los minerales”.[1]

En México cada día crece el número de gente que se queda sin agua por la explotación de recursos hídricos de las transnacionales mineras. Sin embargo aún no se han tomado las medidas suficientes que logren que esto se detenga.

Según Sandrone en El agua un recurso vital: “En los últimos tiempos, a nivel mundial se ha producido una fuerte valorización de los bienes y servicios que los ecosistemas proveen al hombre. Por ser el agua parte esencial de ellos, la actividad humana -económica, industrial, social, política- depende de este vital recurso. Estas circunstancias desencadenan ideas y acciones para su utilización y dominio.”[2]

Todo individuo tiene el derecho a disponer del agua de forma suficiente, accesible y salubre, asegurando la misma a las generaciones futuras. Pero según el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental / a partir de ahora FEA en El agua en México: lo que todos y todas debemos saber: “Según cálculos oficiales –en un escenario en el que se mantenga un crecimiento económico del PIB de 3%; un desarrollo industrial que aporte el 22% del PIB nacional; con incrementos poco considerables en la eficiencia de conducción, distribución y aplicación de agua en riego agrícola y baja productividad de los cultivos–, en 2020 la demanda de agua para uso consuntivo será de 100 km3 (3,181 m3/s), en lugar de los 73 km3 actuales.”[3]

Es una realidad que en México la escasez de este recurso y el desplome del cuidado hacia el ambiente en general ha desencadenado el descontrol sobre la calidad de vida futura que el país podrá tener.

 

[1] Ramírez, Érika, “Mineras acaparan, contaminan y sobreexplotan el agua de México”, Revista Contralínea, 16 de mayo de 2017. Recuperado de: https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2017/05/16/mineras-acaparan-contaminan-y-sobrexplotan-el-agua-de-mexico/ Consultado el 19 de mayo de 2017

[2] El agua: un recurso vital, Sandrone, Doly  (coord.), Gobierno de la Provincia de Córdoba; Córdoba entre todos, 2009. Recuperado de: http://www.secretariadeambiente.cba.gov.ar/PDF/El%20agua%20recurso%20vital.pdf

[3] El agua en México: lo que todos y todas debemos saber, Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental (FEA), 2006. Recuperado de: http://www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2011/12/agua-mexico_001.pdf