Por Luis Darío García Cruz

En octubre pasado, durante el quinto Congreso Nacional Indígena (CNI), celebrado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el CNI dieron a conocer que estudiarían la posibilidad de lanzar una candidatura conjunta de una mujer indígena, perteneciente al CNI con miras a la elección presidencial de 2018. La candidatura, tal como fue planteada y dada a conocer a los medios de comunicación, no tenía, ni tiene, la finalidad de ir por el poder sino de “construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor.”[1]

En ese sentido, la construcción de una candidatura independiente, apoyada por las bases organizadas del CNI y del EZLN busca fortalecer a la sociedad civil, a los pueblos originarios en pos de “detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir, en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, comunidad o barrio.”[2] O mejor dicho, la organización desde abajo y a la izquierda es la base de la conformación de una nueva nación, una donde quepan todos los mundos en los que nadie se vea excluido, uno anticapitalista. La candidatura del CNI-EZLN se perfila, entonces, como la primera popular y anticapitalista.

Pese al entusiasmo mostrado por algunos, o quizá miles de muchos, de nosotros, hubo un sector de la llamada izquierda que, desde el principio polemizó y criticó la posibilidad de una candidatura independiente, protagonizada por una mujer indígena y respaldada por el CNI y el EZLN. Quizá la que más llamó la atención, al menos del que teclea esto, fueron las palabras de los obradoristas y del propio AMLO.

No transcurrió ni un día cuando, a través de su cuenta de Twitter, el dirigente de MORENA y cantado candidato a la presidencia por Regeneración Nacional, se mofó de la propuesta del EZLN con estas palabras: “El EZLN en 2006: era “el huevo de la serpiente”. Luego, muy ‘radicales’ han llamado a no votar y ahora postularán candidata independiente.”[3] Al mismo tiempo, aseguró que en el 2006 y en el 2012, a través de “La Otra Campaña” y a los llamados a no votar, ayudaron de forma indirecta al fraude, primero de Felipe Calderón y luego el perpetrado por el priísmo a cuya cabeza se encontró Enrique Peña Nieto.

Obrador incluso fue más allá y acusó al EZLN de no tener argumentos para debatir con el proyecto de MORENA, pues, “dijeron [el EZLN] que no [los apoyarían], porque éramos lo mismo; en eso se han equivocado siempre, y ahora, como no tienen argumento, actúan de esa forma” e incluso señaló que en los municipios chiapanecos donde tiene presencia el zapatismo la gente votó por el PRI y por el Partido Verde. En ese sentido, AMLO acusó al EZLN de que la candidatura tenía el único fin de hacerle el juego al gobierno en detrimento de la oposición que él encarna.[4]

Estos ataques frontales a la propuesta del EZLN no parecen tan raros en la voz del dirigente de MORENA, pues, desde los fracasos electorales que la izquierda obradorista ha sufrido, en 2006 y 2012, han acusado al zapatismo no sólo de promover el abstencionismo sino de, además, haber sido la causa de rotundos traspiés. Yo no sé si realmente esta izquierda no sea capaz de vislumbrar sus errores o si en realidad creen que la culpa de sus descalabros la tengan los “radicales”.

Sin embargo, las críticas del dirigente de MORENA no son las únicas que ha recibido el EZLN en los últimos años. El 21 de diciembre de 2012, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN (CCRI-CG-EZLN) emitió un comunicado mediático y significativo pues, anunciaba el derrumbe de los de arriba y el resurgimiento desde abajo. Aquellas breves palabras a la letra dicen lo siguiente:

¿ESCUCHARON?

Es el sonido de su mundo derrumbándose.

Es el del nuestro resurgiendo.
El día que fue el día, era noche.
Y noche será el día que será el día.

¡DEMOCRACIA!

¡LIBERTAD!

¡JUSTICIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
EZLN

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Diciembre del 2012.[5]

De inmediato surgieron “voces críticas”, no voy a tocar las de los actores políticos, sino aquellas que pudieron leerse en redes sociales y en las cajas de comentarios de los medios que publicaron la nota del comunicado (y que por eso son difíciles de recuperar).  La mayoría de dichas críticas aseguraban que era “demasiado raro” que el EZLN apareciera justo cuando el PRI regresaba al poder, haciendo parecer a los insurgentes como uno de los mitos del salinismo, como el famoso chupacabras. En ese sentido, aquéllos críticos cibernéticos, hicieron suya la idea de que si la izquierda reformista encabezada por el Proyecto Alternativo de Nación de López Obrador había fracasado en su segundo intento de llegar a Los Pinos, fue gracias al silencio del EZLN y a su capacidad de convocatoria para sumar votos nulos y abstencionismo.

Lo que todas esas voces no lograron identificar es que, los votos nulos y el abstencionismo no son culpa sólo de las propuestas zapatistas, sino de un auténtico sentir de desprecio hacia la llamada clase política y los partidos que no representan a los sectores populares y medios de la población. Si en algo tienen razón los críticos de sofá, es que las posturas del zapatismo y su constante apego a la idea de no apoyar a los partidos políticos, parecen ir en el mismo sentido de aquéllos que eligen el abstencionismo como forma de hacerse presentes en la farsa electoral.

Si seguimos de cerca este argumento, podemos ser optimistas con la candidatura indígena del CNI-EZLN pues, todo ese abstencionismo podría traducirse en votos hacia una alternativa que no surge desde arriba, sino que, como lo he mencionado ya, se ha ido construyendo con organización popular, abajo y a la izquierda. En ese sentido, ¿qué representa la participación electoral del EZLN y del CNI en el contexto actual? ¿Por qué causa tanta polémica entre los contendientes de siempre? Para responder eso, me disculpo, he de recurrir un poco a la historia (me traiciona el oficio, lo confieso).

Permitiéndome los lugares comunes en la historia de México he de argumentar que no sería la primera vez que gobernaría una persona de ascendencia indígena; los ejemplos son claros: Benito Juárez, un indio zapoteco y Porfirio Díaz cuya familia materna era de la mixteca oaxaqueña. Sin embargo, y pese a la importancia que se le da a que, por lo menos Juárez es el ejemplo del indio que puede llegar muy lejos, fue la incorporación de ambos personajes al mito del mestizaje, su afinidad a la ideología liberal triunfante y al poder cacical lo que les permitió enfundarse en el papel del presidente del ejecutivo nacional. Primero Juárez y luego Díaz abandonaron todo aquello que los identificaba con una cultura indígena para asumirse como parte del imaginario ideal del ciudadano liberal que debía ser la base de la modernidad política en que México alcanzaría su pleno desarrollo y progreso.

Ninguno de los dos reivindicó su herencia cultural originaria y, al contrario, llevaron a cabo un proyecto de educación que pretendía incorporar al indio a la vida política y social en la cual la población estaría homologada entre sí, es decir, sin diferencias raciales con la consecuente pérdida de las identidades étnicas. El propio Porfirio Díaz lo expresaría de forma que no dejara lugar a dudas en la entrevista que el periodista norteamericano, James Creelman, le realizó en el otoño del porfiriato:

-…Es importante que todos los ciudadanos de una misma República reciban la misma educación, porque así sus ideas y métodos pueden organizarse y afirmar la unión nacional. Cuando los hombres leen juntos, piensan de un mismo modo; es natural que obren de manera semejante.

-¿Cree usted que la mayoría india de la población de México sea capaz de un alto desarrollo intelectual?

-Lo creo, porque los indios, con excepción del los yaquis, y algunos de los mayas, son sumisos, agradecidos e inteligentes, tienen tradiciones de una antigua civilización propia y muchos de ellos figuran como abogados, ingenieros, médicos, militares y otras profesiones.[6]

La educación, de acuerdo con Díaz, podría incorporar cabalmente al indio en la vida civilizada del hombre occidental, hacerlo partícipe del concierto de las naciones modernas mediante, por un lado, el asimilar la cultura mestiza y, por el otro, los oficios de los llamados “hombres de bien”. Si, como he asentado, ya hubo un par de administraciones presididas por indígenas, ¿por qué causa tanto revuelo la propuesta del EZLN? La respuesta, por más obvia que parezca tiene que darse en todas sus palabras.

Las administraciones de Juárez y Díaz no eran indígenas, sino de liberales en todo el sentido de dicha palabra. La propuesta del Congreso Nacional Indígena-Ejército Zapatista de Liberación Nacional se coloca como una alternativa de construcción nacional donde, por primera vez en la historia de nuestro país, una mujer asumiéndose como indígena y como mujer presidirá la presidencia sin negar su herencia cultural. Aún más, la candidatura estará acompañada por un Concejo Indígena de Gobierno (CIG) conformado por un hombre y una mujer de cada comunidad con lo que, en la práctica, se está rompiendo con la forma autoritaria de gobierno que ha caracterizado al presidencialismo en nuestro país. Las decisiones, en ese sentido, seguirán siendo horizontales, tal y como lo han sido todas las acciones de los guerrilleros chiapanecos.

De esa forma, nos dice el CNI, que el CIG es la parte medular de su propuesta de gobierno pues:

Es la forma de cómo nos organizaremos nacionalmente desde de abajo y a la izquierda para gobernar este país, desde la otra política, la de los pueblos, la de la asamblea, la de la participación de todas y todos.  Es la forma en que cómo los pueblos nos organizamos para tomar las decisiones sobre  los asuntos y problemas que nos competen a todas y todos. Es la otra forma de  hacer política, desde la horizontalidad, desde el análisis y la toma de decisiones colectiva.

El CIG se regirá por los 7 principios del CNI: Servir y no servirse, construir y no destruir, obedecer y no mandar, proponer y no imponer, convencer y no vencer, bajar y no subir, representar y no suplantar.[7]

A la luz de lo enarbolado por el EZLN en más de 20 años de lucha y resistencia, de la organización que, desde abajo y a la izquierda, ha llevado a cabo el CNI, la propuesta seria y comprometida de una candidata indígena parece ser la única alternativa a una serie de políticas neoliberales que sólo han conducido a empobrecer aún más al pobre, a saquear una nación ya de por sí saqueada, a enriquecer a esos viles y traicioneros que sonríen aún después de su captura. Empero, es la única alternativa honesta y construida desde abajo pues, la supuesta alternativa obradorista sigue siendo capitalista, construida desde arriba y apoyada por los mismos que antes saquearon y desaparecieron a miles en nombre de su vil y asqueroso enriquecimiento.

Quizá por eso “los honestos” del partido Regeneración empiezan a sentir pasos en la azotea y se defienden como pueden, quizá por eso se empieza a mirar el horizonte. Quizá, como dice una canción de Chicho Sánchez Ferlosio: “Cuándo querrá el Dios del cielo/ que la tortilla se vuelva/ que los pobres coman pan/ y los ricos mierda, mierda”, la tortilla se está volviendo y los que están abajo estaremos mandando obedeciendo.

¡Que viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!

¡Que viva el Congreso Nacional Indígena!

¡Que viva el Concejo Indígena de Gobierno!

¡Que vivan las rebeldías y las resistencias de los pueblos del mundo!

¡Que muera el mal gobierno!

Sobre candidatura del EZLN – poner lo siguiente a pie: Fuente: https://www.centrodemedioslibres.org

 

[1]La Jornada, 15 de octubre de 2016, disponible en línea: http://www.jornada.unam.mx/2016/10/15/politica/003n1pol, consultado el 18 de abril de 2017.

[2]Ibídem.

[3] Cuenta personal de Twitter de Andrés Manuel López Obrador, @lopezobrador_ twitteado el 15 de octubre de 2016, https://twitter.com/lopezobrador_/status/787459886565044224, consultado el 18 de abril de 2017.

[4]“La candidatura presidencial del EZLN es para hacerle el juego al gobierno, acusa AMLO”, en: Animal Político, 16 de octubre de 2016, http://www.animalpolitico.com/2016/10/candidatura-presidencial-del-ezln-amlo/, consultado el 18 de abril de 2017; La Jornada, 16 de octubre de 2016, http://www.jornada.unam.mx/2016/10/16/politica/005n1pol, consultado el 18 de abril de 2017.

[5]COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL del 21 de diciembre del 2012, disponible en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2012/12/21/comunicado-del-comite-clandestino-revolucionario-indigena-comandancia-general-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-del-21-de-diciembre-del-2012/, consultado el 19 de abril de 2017.

[6] James Creelman, Entrevista con Porfirio Díaz, citado por: Robert M. Buffington, Criminales y ciudadanos en el México Moderno, México, Siglo XXI editores, 2001, 267 p. p. 9.

[7] “Concejo Indígena de Gobierno” en: Sitio web del Congreso Nacional Indígena, disponible en: http://www.congresonacionalindigena.org/concejo-indigena-de-gobierno/, consultado el 20 de abril de 2017.